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Saladino
Al-Nāsir Salāh ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb (en kurdo Selaheddîn Eyûbîen y en árabe صلاح الدين يوسف الأيوبي que quiere decir Yusuf, hijo de Ayyub, "unificador de la fe" más conocido en occidente como Saladino, Saladin o Saladine) (1138, Tikrit (Iraq) - 4 de marzo de 1193, Damasco), nieto de Nur al-Din, fue uno de los grandes gobernantes del mundo islámico, siendo Sultán de Egipto, Siria, Palestina, así como de zonas de Arabia, Yemen, Libia y Mesopotamia.En el momento más alto de su poder, la dinastía ayubí, que él fundó, gobernaba sobre Egipto, Siria, Iraq, Hiyaz y Yemen. Es conocido por haber dirigido la resistencia musulmana contra las Cruzadas europeas, logrando recapturar Palestina del Reino de Jerusalén. Sigue siendo una figura muy admirada en la cultura árabe, kurda y musulmana. En mi opinión es una figura sobrevalorada por dos razones: como militar perdió más batallas de las que ganó. Eso sí, venció en la decisiva, la de Hattin. Sin embargo en Montgisard, Le Forbelet, Arsuf y Jaffa, fue ampliamente derrotado. Fracasó en la toma de Beirut, los francos se consolidaron al este del río Yarmuk y Reinaldo en 1181 asoló las costas de Arabia y las aguas del Mar Rojo.
Como gobernante construyó su imperio más basándose en la diplomacia y las debilidades ajenas, que en brillantes conquistas y acuerdos.
Incluso cronistas de la época le acahacan ierta falta de agresividad, como cuando permitió que con un paupérrimo ejército Guido de Lusignan sitiara Acre en 1191.
Sin embargo, nadie habla hoy de Saladino como otra cosa que un espléndido líder. Cosas de a vida.
Balián (o Balian) de Ibelin (1140 - 1193).
Hijo de Barisán de Ibelín y hermano de Hugo y Balduino. Su nombre fue también Barisán, pero la pronunciación de este nombre en la lengua de oïl (francés antiguo) cambió a "Balián" en el siglo XII. Algunas veces —cuando se refieren a su padre como Balián— se le llama Balián el Joven. También es conocido como Balián de Ramla o Balián de Nablús.

Su padre, probablemente de origen italiano, había sido un caballero al servicio del conde de Jaffa, y fue recompensado con el señorío de Ibelin tras la revuelta de Hugo II de Le Puiset contra el rey Fulco.
Tras la muerte de su hermano mayor Hugo en torno a 1169, el castillo de Ibelín pasó a Balduino, quien lo cedió a Balián, preferiendo quedarse como señor de Ramla (actual Ramala).
En 1177 los hermanos estuvieron presentes en la Batalla de Montgisard, y durante mucho tiempo fueron colaboradores de Raimundo de Trípoli. En priencipio ambos hermanos se opusieron a Guido de Lusignan, pero luego Balián le juró obediencia, no así Balduino que se exilió a Antioquía.
Estuvo en Hattin al mando de la retaguardia, junto con Joscelyn de Courtenay y Reinaldo de Sidón, pudiendo romper el cerco tras varias cargas y sólo al final de la batalla. En octubre de 1187 junto al patriarca Heraclio, ayudó a defender Jerusalén y negoció su rendición a Saladino.
Tras la caida de Jerusalén, Balián apoyó a Guido de Lusignan en el levantamiento por la corona contra Conrado de Montferrato, pero luego conspiró con María para que Conrado se casara con Isabella de Jerusalén, la hija de María de su matrimonio con Amalarico, dando a Conrado un mayor derecho sobre el trono. Tras la muerte de Conrado y el nuevo matrimonio de Isabella con Enrique II de Champagne, Balián se mantuvo como uno de los consejeros de Enrique, y en 1192 ayudó a negociar el tratado entre Ricardo I de Inglaterra y Saladino, poniendo fin a la Tercera Cruzada. Ibelín se mantuvo bajo el control de Saladino, pero Ricardo compensó a Balián con un nuevo señorío en Caymont.
En fin, un hombre astuto, que sabía arrimarse al poder y, desde luego, tremendamente alejado del personaje de El Reino de los Cielos.
Reinaldo de Châtillon: (c.1125 - 4 de julio de 1187), fue un caballero francés que participó en la Segunda Cruzada, y permaneció en Tierra Santa tras el fracaso de la misma. Fue príncipe de Antioquía de 1153 a 1160, gracias a su matrimonio con la heredera del principado. 
Al parecer, era un hijo segundón de Enrique, señor de Châtillon, descendiente de una familia de la nobleza media de Champaña, a la que también perteneció Eudes de Châtillon, papa Urbano II. Se unió a la Segunda Cruzada en 1147 para buscar fortuna. Entró al servicio de Constanza de Antioquía, cuyo primer marido había muerto en 1149, y se casó con ella en secreto en 1153, sin consultar al señor feudal de Constanza, el rey Balduino III de Jerusalén. Ni Balduino ni Aimery de Limoges, Patriarca Latino de Antioquía, vieron con buenos ojos el matrimonio de Constanza con un hombre de linaje inferior. Gracias a este matrimonio, Reinaldo se convirtió en príncipe de Antioquía. Atacó Chipre aduciendo que Manuel Comneno no le había pagado cierta cantidad de dinero. El Patriarca Latino de Antioquía se negó a sufragar los gastos de la expedición por lo que Reinaldo lo hizo torturar y ordena que se le desnudase, se le cubriesen las heridas de miel y se le dejase al sol. Después de un día de sufrir este tormento, el Patriarca aceptó financiar la expedición a Chipre. Tras esto, y con la amenaza de un ataque por parte del emperador de Bizancio, Reinaldo optó por humillarse: descalzo y andrajoso, suplicó públicamente el perdón del emperador, postrándose ante él. En 1159 se le obligó a pagar tributo a Manuel como castigo por su ataque, y se comprometió a aceptar un Patriarca griego de Antioquía. Cuando Manuel visitó Antioquía al año siguiente para encontrarse con Balduino III de Jerusalén, Reinaldo entró en la ciudad conduciendo de la brida el caballo de Manuel, expresando así su sumisión al emperador.
En 1160, Reinaldo fue capturado por los musulmanes durante una expedición de saqueo contra los campesinos sirios y armenios de Marash. Estuvo confinado en Alepo durante diecisiete años y sólo fue liberado cuando se pagó la extraordinaria suma de 120.000 dinares de oro, en 1176. contrajo matrimonio con otra viuda rica, Estefanía de Milly, viuda de Hunfredo III de Torón y de Miles de Plancy, y heredera del señorío de Transjordania, incluyendo los castillos de Kerak y Montreal, al sudeste del Mar Muerto. Estas fortalezas controlaban la ruta de las caravanas entre Egipto y Damasco, y permitían el acceso al Mar Rojo.
Que Reinaldo de Châtillon no era un alma cándida, parece claro. Pero de ahí a colocarle como en la película de El Reino de los Cielos, como un loco de atar, cruel, despiadado y psicópata, media un abismo. Como caudillo militar fue bastante bueno, pues venció, en clara inferioridad numérica a Saladino en Montgisard. Lo mismo que en Le Forbelet. La derrota de Hattin no fue su culpa, pues no parece que fuera el que apostara por pasar la noche en Maskada.
Y sobre los asaltos a las caravanas, hay que puntualizar varias cuestiones: la primera, y como dice Tyermann en Las Guerras de Dios, Saladino enviaba escoltas armadas desproporcionadas, sobornaba a los beduinos y habitantes de la Transjordania, inquietaba sus fronteras y nadie parecía tomárselo en serio. Reinaldo decidió actuar, pero no motivado por la codicia, sino para enviar un claro mensaje a Saladino. Y sobre el ataque corsario en el Mar Rojo a peregrinos y barcos de comercio, no tengo más que decir que es una buena acción de guerra. Los peregrinos habían estado siendo atacados desde el principio, por lo que no parece que eso fuera muy importante. Conviene señalar que el nacimiento de los templarios es para escoltar a los peregrinos a los Santos Lugares... Hay un dato que conviene conocer: Saladino, además de sultán, era protector de los Santos Lugares musulmanes. Si Reinaldo atacó las cercanías de La Meca, no fue por el botín, sino para menoscabar la imagen y reputación de su enemigo. De hecho, pienso, lo mismo que Tyermann, que la muerte de Châtillon a manos de Saladino (o uno de sus generales) obedeció más a la necesidad de librarse de un enconado enemigo que la excusa de la copa del agua y de la hospitalidad.
Balduino V era un niño enfermizo y murió al año siguiente. El reino entonces fue heredado por su madre Sibila, con la condición de que su matrimonio con Guido de Lusignan fuera anulado, con lo que ella estuvo de acuerdo siempre y cuando pudiera elegir su siguiente marido. Sibila, al ser coronada eligió como esposo otra vez a Guido. El "partido de los nobles" había sido burlado por lo que intentaron llevar a cabo un golpe de estado, eligiendo como reina a la hermanastra de Balduino y Sibila llamada Isabel, casada con Hunfredo IV de Toron. No obstante, Hunfredo, no quiso iniciar una guerra civil, y abandonó el partido de los nobles. Raimundo, disgustado, volvió a Trípoli, y con él otros nobles tales como Balduino de Ibelín.
El ataque a una caravana por parte de Reinaldo de Châtillon, así como los deseos de muchos nobles recién llegados, o de Gerard de Ridefort. Gran Maestre del Temple, por derrotar a Saladino, hicieron que los cristianos tomaran las armas.
Tras la batalla de las fuentes de Cresson, donde muere el Gran Maestre del Hospital , Roger des Moulins, los cruzados se vuelven a unir, olvidando Raimundo de Trípoli su alianza con Saladino en contra del rey Guido de Lusignan.