domingo, 28 de octubre de 2007
Don Rodrigo Alvarez, tercer conde de Sarria, hijo de don Alvaro Rodríguez, segundo conde del mismo título, y de la infanta Doña Sancha, hermana de Alfonso VII, el 9 de Julio de 1172 renunció ante el cardenal Jacinto al hábito de Santiago, de cuya Orden fue fundador y comendador mayor. Obtuvo licencia del legado pontificio para pasar a la nueva Orden de Monte Gaudio, que se había de regir con la regla del Cister, más estrecha que la de San Agustín, por la que se regía la Orden de Santiago, que acababa de dejar. Dicha nueva Orden fue aprobada por el Papa Alejandro III el 24 de Diciembre de 1173, quien dio para su régimen espiritual la regla del Císter. El conde Don Rodrigo, que se considera el fundador de esta Orden, vivió en su juventud una vida disipada.
Monte Gaudio, nombre titular de la nueva Orden, es un monte situado en la parte oriental del Medirerráneo, a 895 metros sobre el nivel del mar. Según algunos historiadores, allí administraría justicia el profeta Samuel. Los peregrinos que viajaban a Tierra Santa en la Edad Media procedentes de Europa, habiendo pasado Siria, al llegar a este monte veían por primera vez, de un golpe de vista, desde sus cumbre, toda Palestina, con Jerusalén a sus pies. El principal fin de esta Orden del Monte Gaudio era proteger a dichos peregrinos, así como acudir a los sitios en donde fuera solicitada su ayuda en defensa de la cristiandad. En el Monte Gaudio situó su casa principal el fundador don Rodrigo, haciéndola dependiente,como antes hemos citado, de la casa central del Císter.
En Jerusalén tuvo su sede maestral en la Iglesia Fortaleza del Monte Gaudio, habiéndosela donado, entre otras tierras y posesiones, la defensa de la Torre de la Puncelles en la ciudad de Ascalón.
Entre sus benefectores en Outremer esatotuvieron el mismo rey Balduino IV, Reinaldo de Châtillon y Guillermo de Monferrato.
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