domingo, 27 de enero de 2008
La batalla de Hattin ha pasado a ser uno de los fracasos militares más importantes y decisivos de la historia. Los caudillos cristianos han llegado hasta nuestros días como unos incompetentes. Châtillon como un vulgar bandolero y Saladino el arquetipo de la caballerosidad. Desde luego la LOGSE y lo políticamente correcto ha hecho mucho daño a la cultura y a la historia.Imagen
La batalla de Hattin empezó en el mismo sitio que Montgisard y Le Forbelet, victorias cristianas sobre Saladino, que dicho sea de paso, sólo ganó Hattin, aunque eso sí, fue el hecho decisivo. El ejército cristiano se agrupó en Seforia como otras tantas veces. Los líderes eran experimentados, estaban todos los señores del Reino y era el más grande de todos los que se habían formado contra cualquier otro sultán o líder musulmán. Allí había agua en abundancia y la posición defensiva era buena. Los cristianos se movieron de allí porque Saladino sitió sitio Tiberiades, ciudad de Eschiva de Bures, esposa del conde de Tripoli. Además de ello se buscaba llegar a otras fuentes de agua que estuvieran más cercanas al ejército del sultán. Podian ser Hattin o el lago Tiberaides. pero Saladino se adelantó y atacó la retaguardia de los cristianos, la que mandaban Balian de Ibelin, Reinaldo de Sidón y Joscelyn de Edesa. Esos ataques hicieron que la marcha de los infantes fuera más lenta de lo necesario y la noche llegó estando en la llanura de Maskana. Allí sí es cierto que no había agua y que la planicie era pedregosa y árida. Se discutió si acampar o seguir hasta Tiberiades, acuciados, según algún historiador, por el conde Raimundo. Otros en cambio hablan que quien convenció a Guido de Lusignan de acampar allí fue Gerard de Ridefort, Gran maestre del temple y enemigo acérrimo del conde. Fuera como fuese, el hecho es que se acampó allí y a la mañana siguiente se despertaron rodeados por el ejército de Saladino. El conde Raimundo pudo salir del cerco con una carga de sus caballeros a la que no opusieron resistencia las filas sarracenas. Eso aumentó las acusaciones de traición sobre el conde que ya venían de cuando hizo el pacto con Saladino en contra del rey Guido. Las diversas cargas de los cristianos, entre ellas dos comandadas por el propio rey, fueron rechazadas, la Vera Cruz que portaba el obispo de Acre, Rufino, fue tomada y los principales señores y barones del Reino, incluido el rey, hechos prisioneros. Tan sólo los de la retaguardia, y tras varias cargas, pudieron escapar.
Publicado por apertejo @ 11:35  | Tierra Santa
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