Balián (o Balian) de Ibelin (1140 - 1193).
Hijo de Barisán de Ibelín y hermano de Hugo y Balduino. Su nombre fue también Barisán, pero la pronunciación de este nombre en la lengua de oïl (francés antiguo) cambió a "Balián" en el siglo XII. Algunas veces —cuando se refieren a su padre como Balián— se le llama Balián el Joven. También es conocido como Balián de Ramla o Balián de Nablús.

Su padre, probablemente de origen italiano, había sido un caballero al servicio del conde de Jaffa, y fue recompensado con el señorío de Ibelin tras la revuelta de Hugo II de Le Puiset contra el rey Fulco.
Tras la muerte de su hermano mayor Hugo en torno a 1169, el castillo de Ibelín pasó a Balduino, quien lo cedió a Balián, preferiendo quedarse como señor de Ramla (actual Ramala).
En 1177 los hermanos estuvieron presentes en la Batalla de Montgisard, y durante mucho tiempo fueron colaboradores de Raimundo de Trípoli. En priencipio ambos hermanos se opusieron a Guido de Lusignan, pero luego Balián le juró obediencia, no así Balduino que se exilió a Antioquía.
Estuvo en Hattin al mando de la retaguardia, junto con Joscelyn de Courtenay y Reinaldo de Sidón, pudiendo romper el cerco tras varias cargas y sólo al final de la batalla. En octubre de 1187 junto al patriarca Heraclio, ayudó a defender Jerusalén y negoció su rendición a Saladino.
Tras la caida de Jerusalén, Balián apoyó a Guido de Lusignan en el levantamiento por la corona contra Conrado de Montferrato, pero luego conspiró con María para que Conrado se casara con Isabella de Jerusalén, la hija de María de su matrimonio con Amalarico, dando a Conrado un mayor derecho sobre el trono. Tras la muerte de Conrado y el nuevo matrimonio de Isabella con Enrique II de Champagne, Balián se mantuvo como uno de los consejeros de Enrique, y en 1192 ayudó a negociar el tratado entre Ricardo I de Inglaterra y Saladino, poniendo fin a la Tercera Cruzada. Ibelín se mantuvo bajo el control de Saladino, pero Ricardo compensó a Balián con un nuevo señorío en Caymont.
En fin, un hombre astuto, que sabía arrimarse al poder y, desde luego, tremendamente alejado del personaje de El Reino de los Cielos.